Programa departamental de 90 días que toma a tus equipos donde quedaron después del taller ejecutivo y los lleva hasta que la inteligencia artificial es parte natural de cómo trabajan. Sesiones semanales de 20 minutos por departamento, ataque sistemático a cuellos de botella reales, y presentación ejecutiva final con ROI documentado por área. Hasta 6 departamentos cubiertos.
Después del taller ejecutivo, el comité tiene lenguaje común sobre IA, biblioteca inicial de prompts, y diagnóstico claro de dónde está cada área. Lo que no tiene es lo más difícil: el hábito instalado. Esa transición, de saber que la IA puede ayudar a no concebir el trabajo sin ella, no ocurre por decreto. Ocurre con acompañamiento semanal sostenido durante el periodo crítico donde los hábitos se forman o se pierden.
La evidencia operativa es consistente. En las primeras dos semanas posteriores al taller, el entusiasmo es alto y el uso es alto. En la semana cuatro, el uso baja porque la operación diaria absorbe la atención. En la semana ocho, sin acompañamiento, la mayoría de los participantes regresó a sus herramientas habituales. La adopción se rompe en ese tramo, no por falta de capacidad técnica, sino por falta de un guía que sostenga la práctica cuando el día a día compite contra ella.
El programa de 90 días existe específicamente para ese tramo. No es soporte técnico. No es capacitación adicional. Es acompañamiento estratégico semanal con criterio sobre la realidad operativa de cada departamento, que convierte un taller exitoso en transformación medible. La diferencia entre comprar licencias de IA y capturar el valor real de esa inversión vive en estos 90 días.
El programa tiene una arquitectura probada en doce semanas divididas en tres etapas progresivas. Cada etapa resuelve un momento distinto del proceso de adopción y tiene entregables específicos para la dirección. La estructura no se negocia: cambiar el orden o saltarse etapas compromete el resultado final.
Las primeras cuatro semanas son de mapeo operativo, no de capacitación adicional. Identificamos junto con cada departamento los bloqueos reales del día a día y los cuellos de botella estructurales que llevan meses o años sin resolverse. Definimos los dos cuellos de botella críticos que cada área va a atacar durante el programa. Configuramos las herramientas iniciales con cada ejecutivo y abrimos el ritmo de sesiones semanales.
Las cuatro semanas centrales son de trabajo activo sobre los cuellos de botella definidos. En cada sesión semanal de 20 minutos por departamento, el coach trabaja con el equipo en un caso real específico que esa área esté enfrentando esa semana. La IA se usa en vivo, no en abstracto. Cada sesión deja un avance concreto: una automatización funcionando, un flujo mejorado, un criterio documentado o un output producido con calidad superior al baseline previo.
Las últimas cuatro semanas cierran el segundo cuello de botella crítico por departamento, consolidan los casos de uso recurrentes que ya quedaron instalados como rutina, y curan la presentación final que cada departamento expondrá ante dirección. Es la etapa donde la transformación se vuelve narrable: no opiniones sobre si la IA ayuda, sino evidencia tangible de cómo cambió la operación.
El ritmo del programa fue diseñado para integrarse a la rutina ejecutiva en lugar de competir contra ella. Veinte minutos por departamento, una vez por semana, durante doce semanas. Esa cadencia es deliberada. Sesiones más largas se vuelven imposibles de sostener para directivos con agendas comprometidas. Sesiones más cortas no permiten profundidad real. Veinte minutos es el plazo donde se puede atacar un caso concreto sin sentir que la sesión robó la mañana al equipo.
Cada sesión semanal sigue una estructura consistente que el coach orquesta sin que el equipo tenga que reportar formalmente. El primer momento es revisar bloqueos: el coach pregunta qué tiene atorado al departamento esta semana, toma uno de los bloqueos y lo trabaja con IA en vivo durante la sesión. El equipo observa cómo el coach itera, cómo prompea, cómo decide cuándo confiar en la respuesta y cuándo desafiarla. Es modelado en vivo, no teoría.
El segundo momento es atacar cuellos de botella estructurales. A diferencia de los bloqueos puntuales, estos son problemas que llevan tiempo sin resolverse y que la IA puede transformar de forma sostenida. El reporte mensual que tarda dos días. La revisión de contratos que se acumula. El análisis de mercado que nunca llega a tiempo. Cada departamento tiene los suyos y el programa los va atacando uno por uno hasta que lo que antes consumía horas semanales pasa a ser asunto de minutos.
El tercer momento es revisar outputs. Lo que el equipo está produciendo con IA durante la semana, qué funciona, qué no, dónde la herramienta acertó y dónde requirió corrección humana. Esa revisión continua es donde se afina el criterio: cuándo usar IA, cuándo no, y cómo distinguir cuando una respuesta merece validación obligada. Es el aprendizaje que separa a un equipo que usa IA de un equipo que la usa con criterio.
A diferencia del taller donde el objetivo es nivelar al equipo en las cuatro herramientas del stack ejecutivo DANVILX, el acompañamiento se concentra en profundizar el dominio de Claude como motor principal de pensamiento y producción. Esa decisión metodológica es deliberada: la adopción organizacional real requiere foco. Un departamento que aprende a hacer todo bien con una herramienta cambia su operación. Un departamento que aprende a hacer poco con cuatro herramientas no cambia nada.
Claude es la herramienta sobre la que se construye toda la práctica del acompañamiento. El equipo desarrolla fluidez con conversaciones largas, projects con contexto persistente, instrucciones específicas por departamento, y skills propias que automatizan tareas recurrentes. Al cierre de los 90 días, cada participante tiene una configuración personalizada de Claude que refleja su rol específico y la operación de su área.
Perplexity, NotebookLM y otras herramientas se introducen puntualmente cuando el caso de un departamento las requiere. Una sesión donde el cuello de botella es research profundo con fuentes verificables incorpora Perplexity. Una sesión sobre activación de bases de conocimiento interno usa NotebookLM. Pero estas son intervenciones tácticas, no estructurales. El tronco del programa siempre regresa a Claude porque es donde el cambio cultural y la producción sostenida ocurren.
El programa termina cuando la organización puede mostrar evidencia tangible de cuatro cambios específicos. No promesas. No proyecciones. Evidencia documentada que la dirección puede defender ante un consejo, un board o un comité de inversión. Estas son las cuatro transformaciones que un programa exitoso entrega.
A los 90 días, los participantes activos del programa dejan de pensar en la IA como una herramienta nueva que aprenden y pasan a usarla como parte natural de cómo trabajan. La conversación interna ya no es "¿debería usar IA para esto?" sino "ya lo hice con IA, ¿cómo quedó?". Ese cambio es invisible al inicio y obvio al cierre. Es la diferencia entre haber adoptado IA y haber instalado criterio sobre IA.
Cada departamento documenta al cierre la resolución de al menos dos cuellos de botella que llevaban tiempo sin solución. Reportes que tomaban días, ahora toman horas. Análisis que requerían múltiples reuniones, ahora se preparan en una sesión. Tareas que dependían de una persona específica, ahora pueden ser ejecutadas por todo el equipo con calidad consistente. La operación opera distinto.
Cada departamento termina el programa con una biblioteca personalizada de prompts y flujos de trabajo construidos sobre los casos reales de su área. No es una colección genérica descargada de internet. Son configuraciones específicas que reflejan la voz de la empresa, los criterios del departamento y las decisiones recurrentes que el equipo enfrenta. Esa biblioteca queda como activo permanente que no depende del coach para mantenerse.
Al cierre del programa, cada departamento presenta a dirección una mini-presentación de cinco a siete minutos con evidencia concreta del valor generado. Horas recuperadas semanalmente. Decisiones aceleradas con su ejemplo específico. Capacidades nuevas instaladas. Outputs tangibles producidos. La presentación final consolidada por DANVILX integra todos los departamentos en un reporte ejecutivo único que la dirección puede usar para defender la inversión, escalar a más áreas, o ambos.
El programa de acompañamiento opera con una estructura comercial pública. Esta información existe a la vista porque asumimos que la dirección que evalúa contratarlo tiene criterio para decidir si la inversión corresponde al impacto esperado.
Desde $135,000 MXN + IVA por programa de 90 días
Incluye las 12 semanas de sesiones por departamento, los entregables completos por etapa, la presentación ejecutiva final consolidada, y el coaching directo con Daniel Villarreal durante el programa. El precio escala según el alcance específico de cada organización, dimensiones operativas particulares y modalidad acordada.
Condiciones comerciales: anticipo del 50 por ciento del primer mes para reservar inicio. Pagos mensuales subsecuentes antes de cada periodo. Factura con IVA emitida por DANVILX AI Consulting Group. Vigencia de cotización personalizada: 30 días calendario.
Organizaciones que completaron el taller ejecutivo y quieren capturar el valor real de esa inversión.
Direcciones generales que necesitan resultados defensables ante consejo o board en un trimestre.
Empresas tradicionales con operaciones medianas o grandes donde la adopción departamental requiere acompañamiento sostenido.
Equipos que ya invirtieron en licencias de IA y reconocen que el valor está en la adopción, no en la herramienta.
Organizaciones que aún no completaron el taller ejecutivo previo.
Equipos buscando capacitación técnica masiva en herramientas (existe taller para eso).
Empresas que quieren consultoría puntual de implementación sin acompañamiento sostenido.
Direcciones que esperan delegar todo el proceso a un proveedor sin involucramiento ejecutivo durante 90 días.
Al cierre del programa, las organizaciones pueden contratar sesiones mensuales de 30 minutos por departamento como mantenimiento de la práctica instalada. La modalidad se cotiza por separado al cierre y se ajusta al ritmo que cada organización defina.
Si tu organización ya completó el taller ejecutivo y la dirección quiere capturar el valor real de esa inversión, agendemos 30 minutos para evaluar fit y proponer arranque.