Cómo 80 empresarios descubrieron que llevaban meses usando la IA mal (y por qué ahora quieren que ya sea lunes)
- Daniel Villarreal

- hace 26 minutos
- 9 Min. de lectura

¿Cuántos de tus clientes le están preguntando a una IA antes de buscarte a ti?
No es una pregunta retórica. Es la realidad que enfrentan más de 4.2 millones de PYMES en México mientras tú lees esto. Según datos recientes, el 64% de las PYMES mexicanas ya integran alguna solución de inteligencia artificial en sus operaciones, y las que lo hacen reportan incrementos en ingresos de hasta 16% en promedio. El problema no es que la tecnología sea inaccesible. El problema es que el 43% de los ejecutivos en México dice que su principal obstáculo es no saber por dónde empezar. No es falta de herramientas. No es falta de presupuesto. Es falta de un primer paso claro, concreto, y que no requiera un título en ingeniería de sistemas para ejecutarlo.
Hace unos días viví algo que confirma todo esto en carne propia. Me paré frente a más de 70 dueños y directivos de distribuidoras de impermeabilización en la Convención Nacional de Imperquimia, en Puerto Vallarta. Empresarios de 50, 55, 60 años. Gente que construyó sus negocios con apretones de mano, relaciones de confianza y conocimiento técnico acumulado por décadas. No venían buscando convertirse en expertos en tecnología. Venían buscando algo mucho más valioso: una ventaja competitiva que pudieran usar el lunes. Y eso es exactamente lo que se llevaron.
El error que comete el 90% de los empresarios que ya usan IA
La mayoría de estos empresarios ya habían usado ChatGPT. Le habían pedido que les redactara un correo, que les resumiera un documento, que les explicara algo. Y precisamente por eso muchos estaban decepcionados. "Le pregunté cómo conseguir más clientes y me dio respuestas de manual genérico", me dijo uno de ellos antes de empezar la sesión. Y tenía razón. Porque usar ChatGPT sin darle contexto de tu negocio es como contratar a un consultor que no sabe a qué te dedicas, dónde operas ni quiénes son tus clientes. Te va a dar consejos que suenan bien pero que no sirven para nada en tu realidad específica.
El problema no es la herramienta. El problema es cómo la estaban usando. Y esta es la creencia que más daño hace en las PYMES mexicanas: pensar que la IA "no funciona para mi negocio" cuando en realidad nunca le diste la información que necesita para funcionar bien. La diferencia entre una respuesta genérica y una que transforma tu operación no está en la tecnología. Está en las capas de personalización que tú le construyes. Tu experiencia de 20 o 30 años en tu industria no es un obstáculo para adoptar IA. Es tu mayor ventaja. Porque tú sabes exactamente qué decirle a la herramienta para que sus respuestas dejen de ser teoría y empiecen a ser accionables en tu contexto.
Lo que pasó cuando 70 empresarios dejaron de usar la IA en modo genérico
La conferencia-taller que diseñé para Imperquimia tenía un formato híbrido: 45 minutos de conferencia accesible, sin un solo tecnicismo, seguidos de una sesión práctica donde cada participante construía capas de personalización en su propia IA. El público era claro: dueños y directivos de empresas familiares de distribución de impermeabilizantes. Muchos venían acompañados de sus hijos, la siguiente generación del negocio. Todos habían escuchado de ChatGPT. La mayoría lo había probado. Casi ninguno le había dado el contexto necesario para que realmente les sirviera.
La premisa de la conferencia fue directa: la IA es como un empleado nuevo extremadamente capaz que trabaja 24 horas, pero que no conoce tu negocio. Si le preguntas algo sin contexto, te responde como si fueras cualquier persona del planeta. Pero si le construyes capas de personalización, si le dices quién eres, a qué te dedicas, quiénes son tus clientes y qué retos enfrentas, esa misma herramienta se convierte en un asistente que habla el idioma de tu industria. Cuando aterrizas la IA en esos términos, la decepción se convierte en curiosidad y la curiosidad en acción. Mostramos tres casos de éxito con números concretos: distribuidores que triplicaron su velocidad de cotización, otros que generaron 50 prospectos nuevos en su zona, y empresas que aumentaron sus cierres un 40%. No ejemplos de empresas de tecnología en San Francisco. Ejemplos de negocios como los suyos, en ciudades como las suyas.
Hablamos también de los retos reales de adopción. El miedo al cambio, la resistencia del equipo, la tentación de querer automatizar todo de golpe. Y el más importante: entender que sin personalización, la IA te da respuestas que podrías haber encontrado en cualquier búsqueda de Google. La magia sucede cuando le das el contexto de TU negocio.
Las 5 capas de personalización que transforman a la IA en tu asistente de negocio
Ahí es donde el taller cobró vida. Diseñé un ejercicio basado en cinco preguntas estratégicas que funcionan como capas de personalización. Cada pregunta agrega una capa de contexto que hace que la IA entienda mejor tu realidad específica. Los participantes las respondieron y configuraron directamente en ChatGPT. Cinco preguntas que parecen simples pero que, cuando se responden con honestidad y detalle, convierten una herramienta que te daba respuestas de manual en un asistente que realmente comprende los retos que TÚ enfrentas:
Pregunta 1: ¿Quién eres? Tu rol, tu negocio, tu ubicación, tus años de experiencia. La IA necesita saber con quién está hablando para calibrar sus respuestas. No es lo mismo responderle a un estudiante que a un empresario con 30 años en la industria de impermeabilización.
Pregunta 2: ¿Qué vendes y a quién? Tus productos o servicios, tu tipo de cliente, tu zona geográfica, tu diferenciador. Esta pregunta es la que transforma respuestas genéricas en recomendaciones específicas para tu mercado.
Pregunta 3: ¿Qué problema quieres resolver primero? No intentes resolver todo al mismo tiempo. Elige un solo dolor: cotizar más rápido, encontrar prospectos, dar mejor seguimiento. La IA rinde mejor cuando la enfocas en una tarea concreta antes de expandir su uso.
Pregunta 4: ¿Cómo prefieres que te responda? El tono, la extensión, el formato. Algunos empresarios prefieren respuestas directas y cortas. Otros quieren explicaciones detalladas. Configurar esto evita que la IA te dé respuestas que no se ajustan a tu forma de trabajar.
Pregunta 5: ¿Qué información tienes disponible para alimentar a la IA? Listas de precios, catálogos, fichas técnicas, base de clientes. Cuando la IA sabe que puedes darle documentos específicos de tu negocio, las respuestas pasan de genéricas a operativamente útiles.
El momento que no se planea en un PowerPoint
Lo que pasó después del ejercicio no lo puedes diseñar en una presentación. Vi a un fundador de una distribuidora familiar dictándole a su hijo: "Ponle que somos especialistas en impermeabilización de azoteas industriales en Monterrey, que nuestros clientes son constructoras medianas y que nuestro diferenciador es que damos garantía de 10 años." El hijo tecleó. Mandaron la primera pregunta a ChatGPT. Pero esta vez no era el ChatGPT genérico que ya conocían. Era un ChatGPT que tenía las cinco capas de contexto de su negocio. Cuando la respuesta regresó usando su ciudad, sus productos, su tipo de cliente, entendiendo los retos específicos de su operación, el señor se quitó los lentes, miró a su hijo y dijo: "Esto sí está bueno."
No aplaudió. No gritó. Simplemente entendió.
Y ese "esto sí está bueno" es la frase más importante de todo el taller, porque resume exactamente la diferencia entre usar la IA sin contexto y usarla con capas de personalización. Es la diferencia entre preguntarle a un desconocido en la calle cómo mejorar tu negocio y preguntarle a alguien que conoce tu industria, tu mercado, tus clientes y tus retos. La herramienta es la misma. Lo que cambió fue la información que le dieron. Y ahí estaba pasando algo más profundo que una capacitación de tecnología. Estaba pasando una transferencia generacional acelerada por una herramienta que conecta la experiencia del padre con la velocidad del hijo. El conocimiento de tres décadas, traducido a instrucciones que la IA usa para multiplicar el impacto de ese negocio.
Por qué el 43% de los empresarios no sabe por dónde empezar (y cómo resolverlo)
Los datos son contundentes. La adopción de IA en PYMES mexicanas creció del 28% al 37% en un solo año, y el 83% de las que la usan reportan aumento en ingresos. Pero solo el 7% ha alcanzado un nivel de uso verdaderamente transformador. ¿Qué separa al 7% del resto? No es presupuesto. No es conocimiento técnico. Es tener un proceso claro de implementación que empiece pequeño y escale con resultados medibles.
Esto es lo que les compartí a los distribuidores de Imperquimia como roadmap de adopción, y funciona para cualquier PYME tradicional:
Primeros 30 días: Experimentar. Elige UNA sola tarea repetitiva que te quite tiempo. Cotizaciones, seguimiento a clientes, prospección. Prueba con una herramienta gratuita como ChatGPT, Claude o Gemini. Dedica 30 minutos diarios a practicar. La meta no es dominar la herramienta. La meta es sentirte cómodo usándola y ver los primeros resultados.
Días 30 a 60: Sistematizar. Crea plantillas y prompts para esa tarea que ya funciona. Documenta el proceso que te da buenos resultados. Involucra a una o dos personas de tu equipo. La meta es que el uso de IA no dependa solo de ti como dueño, sino que empiece a ser parte de la operación.
Días 60 a 90: Escalar. Agrega una segunda tarea. Mide resultados concretos: tiempo ahorrado, cotizaciones enviadas, clientes contactados. Evalúa si vale la pena invertir en herramientas de pago. La meta es tener dos o tres procesos funcionando con IA de forma consistente.
El consejo más importante: no tienen que ser expertos en tecnología. Tienen que ser expertos en su negocio y usar la tecnología como palanca.
"Me volaste la cabeza. Ya quiero que sea lunes."
Los comentarios al final de la sesión fueron la mejor validación posible. No fueron del tipo "qué interesante" o "muy bonita tu presentación." Fueron del tipo que importa: "Me volaste la cabeza. Ya quiero que sea lunes para llegar a mi oficina y empezar a utilizar lo que nos enseñaste." Esa frase la escuché de múltiples participantes, de diferentes distribuidoras, de diferentes ciudades de México. Empresarios que llegaron pensando que ya sabían usar ChatGPT y se fueron entendiendo que apenas habían arañado la superficie.
Esa es la diferencia entre usar una herramienta y personalizarla para tu realidad. Todos habían usado ChatGPT antes. Pero ninguno le había construido las capas de contexto que lo convierten en algo verdaderamente útil para sus retos específicos. Y cuando un empresario con 30 años de experiencia configura las cinco preguntas con el contexto de su negocio y ve cómo la IA le devuelve respuestas que realmente entienden su industria, eso no se siente como tecnología. Se siente como haber encontrado al asistente que siempre necesitó pero que nunca supo que existía.
Lo que este proyecto me enseñó a mí
Seamos honestos: este proyecto me enseñó tanto como yo les enseñé a ellos. Me recordó que la adopción de IA no es un problema de tecnología. Es un problema de traducción. La tecnología ya existe, es accesible y en muchos casos gratuita. Lo que falta son traductores. Gente que pueda sentarse frente a un empresario de 58 años que lleva tres décadas en su industria y mostrarle, en su idioma, cómo esa misma experiencia que acumuló durante toda su vida es precisamente lo que hace poderosa a la herramienta.
Y me recordó algo más personal: la razón por la que hago esto. No es por los contratos ni por las conferencias en hoteles de playa. Es por ese momento en que un padre y un hijo, sentados en la misma mesa, descubren juntos una herramienta que conecta la experiencia del primero con la velocidad del segundo. Porque ahí, en esa intersección generacional, está el verdadero futuro de las empresas familiares en México. No en reemplazar lo que funciona, sino en potenciarlo con lo que ahora es posible.
La IA no viene a sustituir 30 años de relaciones comerciales, de conocimiento técnico, de reputación construida proyecto a proyecto. Viene a multiplicarlos. Y cuando el empresario entiende eso, no necesitas convencerlo de nada.
Él solo quiere que sea lunes.
Un reconocimiento especial al equipo de Imperquimia por la confianza depositada en este proyecto. A Ricardo, por creer en la idea desde la primera conversación y abrir las puertas para que esto sucediera. Y a su equipo de Marketing, por la logística impecable que hizo posible que más de 70 empresarios pudieran enfocarse en lo único que importaba: aprender, practicar y salir transformados. Los mejores proyectos no nacen de un proveedor entregando un servicio, nacen de un equipo completo apostando por el mismo resultado.
¿Tu empresa está lista para dar el primer paso con IA?
Si eres dueño de una PYME en México y lo que leíste aquí te suena familiar, hablemos. En DANVILX AI Consulting Group diseñamos talleres y programas de acompañamiento de 90 días para empresas tradicionales que quieren implementar IA de forma práctica, sin tecnicismos y con resultados medibles desde la primera semana.
Tu próximo cliente no va a buscarte en Google. Le va a preguntar a una IA. La pregunta es: ¿tu negocio aparece en esa respuesta?
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Escrito por Daniel V. Desde Puerto Vallarta, entre distribuidores que impermeabilizan azoteas y una convicción que cada día se refuerza: el futuro de la IA en México no se construye en oficinas de tecnología, se construye en las trincheras de los negocios reales



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